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Dragon-pokéball


Así que estaba yo aburrido, llevo varios días sin celular, en mi depa no hay teléfono y mi roomie se deja ver una vez cada semana, so paso mucho tiempo solo y haciendo burradas. En eso estaba cuando descubrí que varios chavos rifados se han tomado la molestia de subir a youtube muchas de las caricaturas que yo veía de chico, de joven.

-Tras varios días en que he recorrido las aventuras de Fly, los caballeros del zodiaco, samurai warriors, evangelion, dinoplativolos, etc. Me puse a hacer varias comparaciones y hasta terminé reflexionando sobre su contenido….

Terminé comparando a Dragon Ball con Pokemon, dos de las que han causado mas revuelo en últimos años, varios niños me han echado la bronca con que era mejor Pokemon que dragon ball (sí, muchas veces discuto con niños pequeños, puedes aprender años cosas), que aunque llegué a ver la segunda le perdí el interés porque va de unos niños preadolescentes que coleccionan unos monstruitos de medio metro de alto que ellos mismos cuidan y adiestran y los transportan en esferas poco más grandes que una pelota de tenis. No tiene ningún sentido, eran mucho mejores Son Goku y sus bolas del dragón…..

Pues ¿qué quieren que diga?, recapacitemos. Los monstruos de Pokémon puestos unos encima de otros haciendo una pirámide no alcanzan ni la cuarta parte de la altura del dragón de Son Goku. Y eso sin entrar a considerar el valor formativo que supone mostrar a un niño educando y haciéndose cargo de una criatura socialmente inaceptada como es Pikachu. Y sí, pues, es difícil de aceptar que el bichito pueda salir de esa esferita.


Pero si me creo que tres kilos de Ariel caben dentro del nuevo Ariel mejorado con espuma super-limpiadora que te ahorra mas que cualquier otro, gracias a su nueva fórmula ultraconcentrada, también me creo lo del bichito. Además, peores eran las cápsulas que tenían Son Goku y sus amigos, que eran del tamaño de un antibiótico, y al abrirlas podía salir desde un coche hasta una residencia para poner en la sierra.

Que aquí ya no voy tanto al hecho de que pueda aparecer una casa al abrir una pastillita, que eso no es para tanto teniendo en cuenta que al abrir un maletín han aparecido urbanizaciones enteras en toda la costa del Caribe Mexicano. Lo que no soy capaz de creerme es que dentro de esa casa que se autogeneraba ya hubiera galletitas en la despensa y leche fresca en la nevera. Y lo que es peor, que si pasaban cinco o seis días sin usar la capsulita de la casa, que al volver a hacer aparecer la casa de nuevo, la leche no estuviese cortada o al menos un poco ácida.

Por otra parte, en Son Goku no dejaban de andar a piñazos los unos con los otros, ya fuese por deporte en los campeonatos, o para solucionar cualquier tipo de desacuerdo. Mientras que los niños adiestra-pokémon se aprovechan de sus monstruitos para canalizar su ira y resolver sus conflictos sin recurrir, al menos de forma directa, a la violencia física. Sin duda una solución mucho más pedagógica en estos tiempos de crisis.

Pero si hay un valor negativo que nos inculcase Son Goku, era sin duda la codicia. Que Son Goku era tan codicioso que si no llega a ser porque metía unos guantazos como para destruir planetas lo hubiese matado el malo de “Seven” como paradigma de tal pecado capital.

Porque que un carnal que vuela en una nube que la llama y viene a recogerlo (que tenía que venirse al DF, con lo nublado que andamos viviendo le iba a costar más encontrarla que a mí el coche en el estacionamiento del súper el día que empiezan las rebajas), que tiene un bastón que se estira no sé si hasta el cielo pero sí hasta el purgatorio, que lanza ondas vitales con las manos y que si hay luna llena se convierte en un mono más grande que el padre de King Kong, pues que ese dude se pase la vida obsesionado con encontrar unas bolas mágicas es para agarrarlo y decirle: «Oye carnal, deja algo para los demás, ¿qué más quieres?».

Y al margen de morales y comparaciones a mí, si había una cosa que me hacía levantar suspicacias en Las Bolas Mágicas del Dragón era que el entrenador que tenía Son Goku siempre llevaba un caparazón enorme de tortuga en la espalda, que yo no sé si era porque no tenía una capsulita mágica de esas y tenía que llevar la casa a cuestas, o porque indirectamente estaba ofreciendo sus servicios a las tortugas ninja. Pero lo que está claro es que en algún lado del mundo hay una tortuga enorme sin cascarón llevando sufriendo, porque el señor Roshi le ha robado la casa.

De todos modos, y dicho esto, si hay algo que de verdad no me acaba de cuadrar es que cuatro tortugas cuasi humanas se pudieran pasear tranquilamente por Nueva York y que nadie se diera cuenta gracias a que llevaban una gabardina. Pero ese ya es otro tema?

-Velcroktty recuperará su celular a más tardar mañana, empezará a tener más contacto humano y temas de reflexión más profundos, pero que buena vida es poder darse unos días caricaturescos….

-Por cierto, parece ser que van a sacar una nueva edicion de Dragon Ball Z remasterizada, chequenle…

-kamehame ha!

velcroktty!

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