Muchos directores han tomado a la Ciudad de México como uno de los personajes principales dentro de sus obras. Pensemos en Buñuel, por supuesto; o más recientemente en Fernando Eimbeck. Nuestra ciudad ha despertado el amor, la fascinación e incluso el odio de sus habitantes y visitantes extranjeros a lo largo de los años. (Más drásticamente, una amiga me contaba sobre un documental que vio hace poco en el que hacían diversas pruebas al aire de nuestra ciudad; documental mismo, que por razones de salud mental intentaré a toda costa no ver nunca).
Pero si bien la ciudad es un tema recurrente, sus historias y sus habitantes son tantos y tan variados que sin lugar a dudas es imposible tratarlos a todos. ¿O no? Unos queridos amigos, excelentes colegas y equipo de realizadores de lo más profesional han decidido retomar la historia de uno de esos personajes. Así que les dejo acá con Walter, el adorable menonita.
Y de regalo. Otra de esas entrañables historias de ciudad. Aunque ésta contada por el grupo de veteranos: los lagartos. A ver que les parece.
Los Lagartos – En el metro busco amor
Posted by Ricky Boring


























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El signo de Cáncer es un signo arrogante y malencarado. Aún cuando sus habilidades son, sin lugar a dudas innegables, Cáncer tiene en éstas una confianza tan grande que indudablemente terminarán por fallarle. Pensemos en esa heroica batalla contra el dragón Shiriú, frente al muro de los lamentos; a pesar de haber tenido una ventaja abrumadora frente al joven e inexperto caballero; Death Mask se comportó con tal descuido a causa de su inflado ego que terminó perdiéndolo todo: su armadura lo abandonó, su superioridad se vio mesmada y finalmente fue derrotado -en su propia cancha y con todos los elementos a su favor-; traicionado por los espíritus de su confianza y arrastrado al otro mundo con los peores modos.